Pocos días atrás se presentó en la ciudad de Rosario un libro que contiene en sus páginas el “CASO LNP”. En su prólogo, hay una cita de Moseñor Arnulfo Romero que sintetiza, de alguna manera, aquello a lo que el lector se enfrentará en el recorrido que la publicación propone en sus 120 páginas: “la justicia es como las serpientes: sólo muerde a los descalzos”.
Por Gustavo Lafarge
El caso fue presentado por el Instituto de Género, Derecho y Desarrollo (INSGENAR) y el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (CLADEM), y da cuenta acerca de un terrible suceso ocurrido en el año 2003 en la localidad chaqueña de El Espinillo, donde se produjo una violación en la plaza pública, la víctima: una niña de 15 años, de clase baja, perteneciente a las comunidades originarias.
Pese a la existencia de denuncia en sede policial, a la presencia de testigos, a las numerosas pruebas y a los informes médicos que dieron cuenta de la existencia y gravedad del hecho, el juicio culminó en una sentencia que absolvió a los imputados.
Tiempo más tarde el caso fue tomado por CLADEM, quienes iniciaron contacto con familiares de la víctima y hoy el caso fue presentado y admitido por el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y se aguarda con muchas expectativas un fallo que se despegue de aquel otro, integrado por jueces de un tribunal blanco, pertenecientes a una provincia donde aún persisten conductas claramente feudales, que hacen posible que los miembros de los pueblos originarios sean en muchos casos tratados como servidores y no considerados ciudadanas y ciudadanos con derechos.
A 6 años del drama, LNP ha retomado sus estudios, sigue viviendo en su provincia junto al cariño de familiares y amigos, y su caso ha alcanzado un lugar de reconocimiento público a nivel internacional. Tal como lo da a conocer el libro, LNP y su familia han recibido un resarcimiento económico, además de un pedido oficial de disculpas por parte del Estado.
La historia de los Derechos Humanos es una suma de luchas individuales y colectivas de quienes no callan ante la injusticia, no admiten la discriminación ni la desigualdad y no se someten a la alevosía de la impunidad.











